HISTORIA

Cuando nacimos en 1987, pensamos en este nombre respondiendo a una de nuestras tareas fundamentales en ese momento: el qué y cómo de la alimentación en la vida de las personas y especialmente en el crecimiento y desarrollo de las niñas y los niños más vulnerados de nuestro país.
Esta tarea de pensar en la nutrición, nos llevó a ampliar y a profundizar en el sentido integral de lo que somos y de la misión que nos planteamos: acompañar a nutrir la vida de diversos "alimentos" que nos hacen crecer con otros y asomarnos a la utopía de la transformación.

No obstante, el tiempo va pasando y la experiencia nos lleva a ampliar nuestro nombre para entrar en una calificación que soporta además nuestro lema: FUNDALI trabaja para el desarrollo de las artes y la literatura, es éste en definitiva nuestro propósito:
Educar a través de la vasta experiencia literaria y artística como alimentos que soportan nuestra existencia.

Alimentación para el cuerpo y el alma.

Fundali ha crecido en el ejercicio de acompañar niños, niñas, familias y agentes educativos en su formación. Hemos sembrado semillas que han traído maravillosos frutos. Iniciamos con proyectos pequeños que nos dieron la oportunidad de avanzar a otros más grandes.
Comenzamos en el 2005 acompañando la formación de la comunidad del Hogar Infantil Mariposas en el barrio Pasadena de la ciudad de Bogotá. Esta experiencia nos llevó a acompañar a otros hogares infantiles de la localidad de Suba en procesos pedagógicos desde el juego, la literatura y las artes. Así empezamos a crear redes de trabajo con la Primera Infancia.

historia

Tejiendo Redes

Nuestro trabajo nos ha llevado a expandirnos y estar en otros espacios y lugares del país. En este momento tenemos el privilegio de compartir con las comunidades de 5 Hogares infantiles (cuatro en Bogotá y uno en Armenia) y hemos participado desde el 2010 en el programa de "Fiesta de la Lectura” estrategia fundamental del ICBF para la Primera Infancia. Esta estrategia nos ha permitido viajar a ciudades, municipios y veredas muy alejados de la capital, en donde el encuentro con la diversidad y el talante de las personas, nos ha posibilitado un aprendizaje continuo, la creación de redes y el deseo de seguir transformando en la Primera Infancia.